Juventud en Cifras
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2.2. EDUCACION

La educación es una de las dimensiones que influye sobre las condiciones generales de vida de las personas, por lo que un promedio alto de años de estudio está asociado a una mayor productividad y a una ampliación de las oportunidades y capacidades de las personas para una ventajosa inserción en el mundo laboral y en una sociedad democrática. De esta forma, se asegura obtener elevados ingresos, facilitando la satisfacción de una amplia gama de necesidades, entre ellas las de salud y educación, requisitos prioritarios para el desarrollo social y económico de un país.

A partir del estudio de los rasgos educativos de la juventud podría definirse orientaciones de políticas referente a la enseñanza formal general, técnica y profesional dirigidas a la misma. También sería importante analizar la efectividad de la actual reforma educativa que afectará principalmente a los adolescentes.

 

2.2.1. Juventud sin escolaridad

Para la presente investigación se considera a una persona analfabeta cuando no sabe leer ni escribir. Esta situación puede operacionalizarse en la EIH97-8 considerando a las personas que no aprobaron el segundo grado y tienen más de 15 años. En ese lapso, desde el preescolar hasta el segundo grado, se presume que se aprende a leer y escribir; actualmente, estas habilidades resultan altamente restrictivas, la tecnología evoluciona tan deprisa que impone a toda la población, y en particular a la juventud, la necesidad de capacitarse constantemente. Quien no acompaña este proceso evolutivo, indefectiblemente quedará desplazado por aquellos que sí lo hacen.

El analfabetismo en el Paraguay afecta a una proporción muy pequeña de la población joven. De las personas de 15 a 29 años, sólo 3,6% afirmó que no sabía leer ni escribir, es decir, de 1.339.127, aproximadamente 48.000 jóvenes son analfabetos, 70% pertenece al área rural.

La información disponible refleja la mayor oportunidad de formación existente para las nuevas generaciones. En efecto, la tasa de analfabetismo de la población adulta es 18%, 5 veces más alta a la de la juventud.

Analizada esta característica por áreas de residencia, también se observa la misma tendencia generacional, aunque existan ciertas diferencias entre jóvenes que viven en las ciudades y los que residen en el campo.

En cuanto al analfabetismo por género, se observan aspectos muy positivos que favorecen a la población femenina, debido a que ella tradicionalmente es la más limitada por condicionamientos sociales. Son ínfimas las diferencias de analfabetismo que existen entre las mujeres (3,6%) y los hombres (3,5%) jóvenes, y esto se observa tanto en las áreas urbana y rural, reflejando ciertos cambios culturales, especialmente en el campo. Ver Cuadro 3 y Anexo Cuadro A4.

CUADRO 3
POBLACIÓN DE 15 A 29 AÑOS POR SEXO SEGÚN SABE LEER Y ESCRIBIR Y ÁREA DE RESIDENCIA (%)
    

TOTAL

SEXO

  

HOMBRE

MUJER

  

PAÍS TOTAL

TOTAL

1.339.127

668.947

670.180

96,4

96,5

96,4

No

3,6

3,5

3,6

ÁREA URBANA

TOTAL

794.644

387.050

407.594

98,2

98,3

98,1

No

1,8

1,7

1,9

ÁREA RURAL

TOTAL

544.483

281.897

262.586

93,9

94,0

93,7

No

6,1

6,0

6,3

Fuente: EIH97-8.

2.2.2. Nivel de instrucción

Tomando en consideración, la distribución de la población joven según el nivel de instrucción que ha alcanzado, se observa una alta concentración en el nivel primario. El 43,0% de la juventud cursa o ha cursado algún grado del nivel primario; de acuerdo a la información disponible, la mayor parte se ubica entre el cuarto y sexto grado. Por otra parte, 47,7% cursa o ha cursado algún peldaño del nivel secundario. Sólo 7 de cada 100 jóvenes superan el umbral del nivel secundario, es decir, tiene o está recibiendo formación terciaria ya sea en cursos superiores o en la universidad.

La situación por área de residencia muestra claras diferencias entre jóvenes del campo y de la ciudad. Mientras la población joven de las áreas urbanas se concentra en el nivel secundario, en el caso de residentes rurales, se agrupa en el nivel primario (60,1% versus 64,8%). Acentuando esta diferencia en la pirámide de formación de jóvenes por área de residencia, se verifica que la relación entre la población del campo y la ciudad que accede al nivel terciario de instrucción es de uno a 10, en otras palabras, por cada joven con nivel terciario en el campo existen 10 jóvenes con este mismo nivel en las ciudades (Cuadro 4).

CUADRO 4
POBLACIÓN DE 15 A 29 AÑOS POR SEXO SEGÚN NIVEL DE INSTRUCCIÓN Y ÁREA DE RESIDENCIA (%)

NIVEL DE INSTRUCCIÓN

TOTAL

SEXO

HOMBRE

MUJER

PAÍS TOTAL

TOTAL

1.339.127

668.947

670.180

Sin instrucción

2,5

2,3

2,7

Primario

43,0

43,7

42,2

Secundario

47,7

47,9

47,6

Terciario

6,9

6,1

7,6

ÁREA URBANA

TOTAL

794.644

387.050

407.594

Sin instrucción

1,3

1,3

1,6

Primario

28,0

26,3

29,6

Secundario

60,1

62,3

57,7

Terciario

10,6

10,1

11,1

ÁREA RURAL

TOTAL

544.483

281.897

262.586

Sin instrucción

4,2

4,1

4,3

Primario

64,8

67,6

61,8

Secundario

29,7

27,6

31,9

Terciario

1,3

0,7

2,1

Fuente: EIH97-8.

Atendiendo al nivel tecnológico prevaleciente en los procesos de producción, pues aún nuestra economía está sustentada de manera marcada por el sector agropecuario, y considerando que se trata de la fuerza de trabajo presente y futura en etapa de formación, la baja participación de la población joven rural entre aquellos que tienen nivel de instrucción terciario arriesga las posibilidades de crecimiento y productividad para la generación de condiciones de vida adecuada en el campo en primer lugar, y para la sociedad en su conjunto en último término.

Si las costumbres eran discriminatorias para el acceso de las mujeres al sistema educativo, al analizar la población joven según el nivel de instrucción por género, se evidencia de manera patente que las oportunidades en el ámbito educativo se han extendido de igual manera entre las mujeres y los hombres en los últimos tiempos. En efecto, en el ámbito nacional se verifica que la participación por nivel de instrucción de jóvenes varones y mujeres es relativamente igualitaria.

Por área de residencia, se percibe que las mujeres tanto del campo como de la ciudad realizan mayores esfuerzos para alcanzar niveles superiores de formación. La proporción de mujeres en el nivel terciario es más alto. En cuanto al nivel secundario en las áreas urbanas se observa que levemente son superadas en el nivel secundario por los hombres, no ocurre lo mismo en el área rural donde las mujeres presentan mayor participación.

 

2.2.3. Gasto promedio en educación

La cantidad de recursos, que destinan los hogares con presencia de jóvenes en la formación de capital humano, es una señal de cuanta inversión se está realizando para el futuro bienestar de los mismos. El monto anual que los hogares invierten en la educación de la juventud es reducido, en promedio asciende a Guaraníes 439.000 per cápita por año y representa dentro de la estructura de gastos de los hogares 5,6% del total de egresos familiares. Este indicador nos señala el sitial que ocupa la educación en la escala de valoración y en las posibilidades de asignación de recursos con que cuentan los hogares para la formación de sus miembros.

Se puede también obtener un perfil educativo de la juventud a través de la medición del gasto promedio en educación. El mismo, muestra amplias diferencias de acuerdo al área de residencia y según el sexo, de todos modos, el valor asignado al estudio es muy pequeño considerando que en realidad es una inversión que actualmente se realiza y como tal, cuanto mayor sea el nivel de inversión actual en estudios, mayores beneficios se obtendría en el futuro.

El gasto promedio en educación en las áreas urbanas oscila alrededor de Guaraníes 497.500 per cápita anual y en las áreas rurales aproximadamente Guaraníes 295.700. Por sexo, el promedio para las jóvenes mujeres urbanas y rurales es mayor que el de los varones (ver Gráfico 4). Es oportuno señalar que este valor promedio está influenciado por los valores extremos transluciendo desigualdades en la asignación de recursos en hogares pobres y ricos.

2.2.4. Promedio de años de estudios

Para la población joven en general, se verifica un promedio de años de estudio de 7,8; esta cifra denota que la juventud en promedio tiene apenas el segundo curso de secundaria aprobado. El Gráfico 5 muestra un perfil educativo más dinámico para los jóvenes varones de las áreas urbanas y las jóvenes mujeres de las áreas rurales medido en términos de promedio de años de estudios que alcanzaron, correspondiendo 9,0 años para los primeros y 6,3 para las últimas. Se comprueba un diferencial de 3 años de estudio a favor de los jóvenes que residen en las ciudades. Por sexo la brecha entre residentes en el campo y en la ciudad es menor entre las mujeres comparando con los hombres.

 

Probablemente, esta situación se fundamenta en las pautas culturales de nuestro país que aún están muy arraigadas en las áreas rurales, en donde las mujeres se dedican a las tareas del hogar, cuidado de los niños, etc., mientras que los hombres se emplean y aportan económicamente a la familia.

Si se tiene en cuenta los 6 años que corresponden a cada nivel, primario y secundario, antes de la reforma educativa (con la reforma, la educación escolar básica abarca 9 años), además, otros 6 años más de una formación terciaria se llegará a la conclusión de que el promedio de años de estudio es muy bajo.

La educación relacionada directamente con el bienestar, exige por lo menos 12 años de estudio, con lo cual se podría lograr condiciones materiales aceptables y ser menos vulnerable a formar parte de la población que tiene dificultades para satisfacer sus necesidades básicas.

Por otro lado, si se observa el comportamiento del número de años de estudios alcanzado por los jóvenes según los grupos de edad analizados, se puede confirmar nuevamente en dos sentidos el mejoramiento de las oportunidades generacionales: Son positivas y tienden a crecer. En efecto, la juventud entre 25 y 29 años acumula un promedio levemente superior al rango de 15 a 19 años, pero en este último tramo queda aún casi una década de posibilidades de formación, presumiblemente tendría un promedio de años de estudio más alto cuando alcance el rango superior. Por área de residencia se nota una situación similar a la observada en el ámbito nacional. Sin embargo, es en la juventud del campo en donde esta ventaja generacional queda explícitamente manifiesta ya que la misma de 15 a 19 años (6,4 años) ya ha logrado superar en promedio de años de estudio a la juventud de 25 a 29 años (5,6 años). Ver Anexo Cuadro A5.

 

2.2.5. Asistencia escolar

A través de la EIH97-8, también se tiene acceso a la situación presente de la juventud en cuanto a su participación dentro del sistema educativo. Al preguntar si asiste actualmente (se refiere al período de la encuesta) a un establecimiento de enseñanza formal, quedó expreso en el Cuadro 5 que 73,4% (962.900 jóvenes) en la edad comprendida entre 15 y 29 años ya no asiste a ningún centro educativo, siendo más dramática esta proporción en las áreas rurales. El 27% restante, es decir, aproximadamente 349.000 jóvenes se encuentran realizando algún curso formal. Esta información habla del alto nivel de abandono del sistema educativo por parte de la juventud, pues lamentablemente sólo 3 de cada 10 prosigue sus estudios formales.

CUADRO 5
POBLACIÓN DE 15 A 29 AÑOS POR GRUPOS DE EDAD Y SEXO SEGÚN ASISTENCIA ACTUAL A UN ESTABLECIMIENTO DE ENSEÑANZA FORMAL Y ÁREA DE RESIDENCIA (%)

ASISTENCIA ACTUAL

TOTAL

GRUPOS DE EDAD

SEXO

15 a 19

20 a 24

25 a 29

HOMBRE

MUJER

       

PAÍS TOTAL

       

TOTAL

1.311.807

539.055

413.126

359.626

656.019

655.788

Sí, Primario

0,8

1,9

0,2

0,0

0,9

0,7

Sí, Secundario

20,0

44,3

5,1

0,8

19,5

20,6

Sí, Superior

1,1

0,5

2,3

0,7

0,6

1,6

Sí, Universitario

4,7

2,2

8,7

3,6

4,5

4,8

No asiste

73,4

51,1

83,7

94,9

74,4

72,3

       

ÁREA URBANA

       

TOTAL

787.150

303.192

257.336

226.622

384.006

403.144

Sí, Primario

0,5

1,2

0,1

0,0

0,5

0,5

Sí, Secundario

22,4

52,3

5,9

1,0

22,2

22,5

Sí, Superior

1,4

0,6

2,8

1,0

1,0

1,9

Sí, Universitario

7,4

3,9

13,2

5,7

7,6

7,3

No asiste

68,3

42,0

78,1

92,3

68,8

67,8

       

ÁREA RURAL

       

TOTAL

524.657

235.863

155.790

133.004

272.013

252.644

Sí, Primario

1,3

2,7

0,3

0,0

1,6

1,0

Sí, Secundario

16,6

34,0

3,8

0,5

15,7

17,5

Sí, Superior

0,7

0,3

1,6

0,2

0,2

1,2

Si , Universitario

0,5

0,2

1,4

0,0

0,1

0,8

No asiste

81,0

62,9

92,9

99,3

82,4

79,5

* No incluye a los que nunca asistieron a ningún establecimiento de enseñanza formal (27.320).                                    Fuente: EIH97-8.

Las diferencias de oportunidades de formación por áreas de residencia se evidencian, en primer término, por una menor permanencia de la población joven rural en el sistema educativo con relación a residentes en la ciudad (81,0% versus 68,3%), pero particularmente en el nivel terciario es donde las diferencias son mayores. El 8,8% de la juventud urbana cursa el nivel terciario, en su mayor parte en la universidad, en tanto en el campo sólo lo hace el 1,2%.

Analizando la información por grupos quinquenales de edad se encuentra que el abandono es de poco más de la mitad para los de 15 a 19 años, llega a 8 de cada 10 jóvenes entre los 20 a 24 años y al 95% entre los que tienen de 25 a 29 años.

Del total de jóvenes de 15 a 19 años, la mitad se encuentra en la secundaria, y sólo 2,7% estudia en el ámbito terciario. En el siguiente tramo de edad, y con rezago se encuentra aún en el nivel secundario 5,1% de la población joven, en tanto que en el ciclo terciario, en el que debiera estar la mayoría, sólo se encuentra el 11,1%. En el ámbito del país, sólo 4 de cada 100 jóvenes tiene la oportunidad de acceder a la universidad o a un curso superior.

En las áreas rurales, como se mencionó anteriormente, la deficiencia educativa es más acentuada. A partir de los 20 años, son muy pocos los que dan continuidad a sus estudios. En este contexto, dado el rol asignado a los varones en la sociedad, estos tienen una especial responsabilidad en cuanto a la manutención de la familia. Desde muy temprana edad deben aportar al sostenimiento de su familia ya sea con los trabajos familiares, o mediante alguna actividad remunerada.

La similitud en asistencia actual de los hombres y mujeres a los establecimientos de enseñanza formal confirma que existe una mayor apertura cultural beneficiosa para las mujeres. Aparentemente la discriminación sexual "es cosa del pasado" (Inoussa; 1993), pues se ha verificado en otras investigaciones que la desfavorable situación educativa de las mujeres se nota más en la población de edad más avanzada, no así en los grupos de edad más jóvenes como se plantea en este análisis.

 

2.2.6. Desertores escolares

Teniendo en cuenta la alta inasistencia de la juventud a la educación formal resulta de trascendental importancia conocer por qué deja de estudiar, a qué responde esta falta de respuesta a la propuesta de formación.

En primer término, e independiente de cualquier consideración, las razones económicas se evidencian como principal detonante de la imposibilidad de seguir los estudios (Cuadro 6). Se entiende que la juventud no cuenta con recursos económicos como para sustentar sus estudios por una parte, y por otra, que deben abandonar los estudios por necesidad de trabajar y aportar económicamente para el mantenimiento propio o del grupo familiar. Esta situación afecta a más de la mitad de la población joven del país (55,9%) como se observa en el Cuadro 6 y Anexo Cuadro A6.

CUADRO 6
POBLACIÓN DE 15 A 29 AÑOS POR ÁREA DE RESIDENCIA SEGÚN RAZONES DE NO ASISTENCIA (%)
RAZONES DE
NO ASISTENCIA
PAÍS
TOTAL

ÁREA

URBANA

RURAL

TOTAL

962.348

537.346

425.002

Razones económicas

55,9

58,4

52,7

Considera que terminó estudios

3,6

4,5

2,3

No existe escuela cercana

7,0

2,3

13,0

Enfermedad

2,4

2,2

2,6

Problemas familiares

5,6

6,0

5,1

No quiere estudiar

16,0

14,6

17,7

Otras razones

9,6

12,1

6,6

Fuente: EIH97-8.

Como segundo obstáculo para proseguir los estudios se encuentra una característica motivacional, la juventud manifiesta la razón "no quiere estudiar", aspecto llamativo que debe ser tenido muy en cuenta. Cabe preguntarse, ¿existe en la sociedad valoración suficiente de la educación adquirida? ¿Encuentra la juventud, por parte de la sociedad, señales indicativas de que el estudio es un mecanismo de movilidad social y que a través de ella se puede lograr condiciones de vida más satisfactorias? ¿Están las escuelas, colegios y universidades brindando una oferta educativa que se adecue a las expectativas mínimas de la juventud? Esta razón de "no quiere estudiar" responde el 16% de este grupo de edad. Esta desmotivación para proseguir los estudios se da casi con igual intensidad entre la población joven de la ciudad como la del campo, aunque esta última acuse con mayor fuerza esta argumentación.

Una tercera razón gravitante hace alusión a que en el entorno juvenil no existe infraestructura educativa, es decir, escuelas o centros de formación cercana. Este inconveniente afecta fundamentalmente a la juventud rural. En efecto, mientras sólo 2,3% de los que viven en las ciudades manifiestan imposibilidad de asistir porque les queda lejos un centro educativo, para los que viven en el campo esta proporción llega a 13,0%.

Las demás razones que son manifestadas como inconvenientes para no asistir a la enseñanza son: El considerar terminado el estudio, enfermedad, problemas familiares y otras causas.

Por género, se observa que las razones tienen un orden de importancia parecido, pues los varones tanto en el ámbito de país total como por áreas priorizan las razones económicas y su deseo de no estudiar como causas de la inasistencia a un establecimiento de enseñanza formal; mientras que las mujeres, además de las razones anteriores citadas se ven afectadas por los problemas familiares y las dificultades que involucran el desplazarse hasta los centros educativos (esta última característica es propia de las áreas rurales). Cabe tener presente que en esta última razón predomina el aspecto cultural, pues los problemas familiares implicarían la no asistencia de la mujer por tener una suerte de cuidado hacia ella, la atención de sus hermanos y hermanas u otros miembros familiares, problemas relacionados al embarazo, el padre no quiere, etc.

 

2.2.7. Tipo de establecimiento al que asisten

De acuerdo a la información disponible en la EIH97-8 la enseñanza recibida por la juventud es proveída principalmente por el Estado. Así, en el ámbito del país la cobertura de la educación pública llega a 82,2%. En cuanto a las zonas rurales la oferta de enseñanza es brindada casi exclusivamente por las escuelas públicas (90,8%) ver Gráfico 6, en tanto en el área urbana la participación del sector privado llega al 37,8% (Gráfico 7). Cabe preguntarse si es plausible incentivar al sector privado para acrecentar su participación en la educación y hacer realidad el proceso de descentralización haciendo asumir a los gobiernos locales un rol protagónico en la acumulación de capital humano en su comunidad.

2.2.8. Repitencia

La repitencia tiene amplias repercusiones en el sistema educativo y refleja en gran medida su nivel de eficiencia. De acuerdo a la información disponible, en el ámbito nacional se verifica una tasa de repitencia de 28,7. Es decir, 29 jóvenes de cada 100 que participan en el sistema educativo vuelven a cursar el mismo grado o curso una o más veces. Por áreas de residencia se observa una tasa de repitencia superior en las áreas rurales en casi 8 puntos porcentuales, y por género, los jóvenes del sexo masculino tienen una tasa de repitencia superior en 2,5 puntos porcentuales con relación a las mujeres. Ver Cuadro 7.

CUADRO 7
TASA DE REPITENCIA DE LA POBLACIÓN DE 15 A 29 AÑOS POR SEXO Y SEGÚN ÁREAS DE RESIDENCIA (%)

ÁREA

TOTAL

SEXO

HOMBRE

MUJER

TOTAL PAÍS

28,7

29,9

27,4

URBANA

25,7

25,9

25,5

RURAL

33,1

35,7

30,3

Fuente: EIH97-8.

De esta forma se acrecientan los demandantes de educación de manera adicional a la inercia demográfica, a raíz de las ineficiencias funcionales del sistema educativo en el país.

 

2.2.9. Educación no formal

La educación no formal se refiere a la capacitación cursada por jóvenes para poder trabajar, ejercer un oficio o mejorar su nivel cultural. Los cursos de idiomas, dactilografía, computación, electricidad, etc., forman parte de esta categoría de educación.

En líneas anteriores se ha dicho que en el mejor de los casos, la juventud llega a completar hasta el segundo curso de la secundaria en una institución de enseñanza formal. La participación de la juventud en la educación no formal responde, por una parte, a la imposibilidad de proseguir o culminar los estudios, y por la otra, incide la necesidad de completar la formación o adquirir habilidades específicas para el ejercicio de la actividad laboral. En efecto, el 28,9% señaló que realizó este tipo de estudio. La juventud urbana accede con más facilidad a estos cursos que la rural, de ahí que el porcentaje de la primera sea mayor al de esta última (Gráfico 8).

Las instituciones que se dedican a la educación no formal son las academias o instituciones de capacitación, las cuales llevan la delantera absorbiendo al 76,8% de la juventud que realizó un curso no formal. El Servicio Nacional de Promoción Profesional (SNPP), institución del sector público, sigue en importancia (7%). Este comportamiento se observa de igual modo en las zonas urbana y rural. Ver Gráfico 9 y Anexo Cuadro A7.

El 51% de esta población afirma que el beneficio obtenido de estos cursos fue totalmente nulo, sin embargo el 30% expresa que gracias a tales cursos pudo conseguir un trabajo, esto favoreciendo en mayor medida al rango de 20 a 29 años de edad. Esta información (Cuadro 8 y Anexo Cuadro A 8) revela el grado de utilidad de los cursos para la juventud, indicando que la mitad de ella no ha encontrado respuestas satisfactorias a sus expectativas, un dato a tener en cuenta para reorientar esta necesaria complementación educativa.

Las acciones formativas del año 1998 por parte  del SNPP indican un total de 64.824 egresados; quienes en su mayoría son jóvenes. Del total de personas formadas, los programas de computación y la modalidad de formación profesional acelerada3 representan el 33,9% y el 34,6% respectivamente, sumando el programa empresarial (16,3%), conforman el 84,8% como grupo más numeroso (Cuadro 9).

CUADRO 8
POBLACIÓN DE 15 A 29 AÑOS POR GRUPO DE EDAD SEGÚN BENEFICIO OBTENIDO POR EL CURSO NO FORMAL QUE SIGUIÓ (%)

BENEFICIO OBTENIDO

TOTAL

GRUPOS DE EDAD

15 a 19

20 a 24

25 a 29

PAÍS TOTAL

TOTAL

387.306

102.402

150.391

134.513

Conseguir trabajo

29,5

16,0

33,3

35,5

Ninguno

51,0

73,8

49,5

35,4

Otros

19,2

10,3

17,1

29,1

Fuente: EIH97-8.

Los egresados de los programas de computación y empresarial se concentran en el sector terciario, concomitantemente con la situación laboral de la mayoría de esta población y el alcance básicamente urbano de este servicio educativo. La formación profesional acelerada es la más extendida entre los sectores primario (3.028 egresados), secundario (5.925) y terciario (13.490); este programa, más los de electricidad y electrónica representa 81,53% de los egresados dentro del sector secundario. Ver Cuadro 10.

En el Cuadro 9, la identificación de los egresados por sexo presenta una ligera diferencia entre los varones (33.258) y las mujeres (31.566), los contrastes se acentúan en aquellos tipos de profesión reservados culturalmente a uno u otro sexo; las cantidades de los egresados son relativamente semejantes en los programas de formación profesional acelerada (dual y centros de colaboradores), empresarial y computación.

CUADRO 9
ACCIONES FORMATIVAS POR NÚMERO DE CURSOS, SEXO Y HORA, SEGÚN PROGRAMA. AÑO 1998

PROGRAMA

Nº DE CURSOS

FORMADOS

HORAS

TOTAL

HOMBRES

MUJERES

TOTAL

3.517

64.824

33.258

31.566

379.690

Formación Profesional Acelerada (F.P.A.)

1.004

22.443

10.894

11.549

183.857

Electricidad

130

2.454

2.355

99

41.570

Electrónica

90

1.421

1.314

107

8.473

Dual-Centros Colaboradores

47

977

532

445

21.364

Centros Colaboradores (F.P.A.)

120

1.765

917

848

26.678

Sistema de Aprendizaje Dual

15

238

213

25

6.355

Empresarial

472

10.545

4.671

5.874

11.519

Computación

1.468

22.003

10.569

11.434

50.440

Especiales

56

786

606

180

17.230

Metodología

41

875

508

367

3.739

Capacitación del Personal

16

198

56

142

382

Aprendizaje

16

492

29

463

5.277

Radio Comunicación

32

522

489

33

2.616

Refrigeración y Control

10

105

105

0

190

Fuente: AE98.

 

CUADRO 10
ACCIONES FORMATIVAS POR SECTOR ECONÓMICO Y NÚMERO DE EGRESADOS, SEGÚN PROGRAMA. AÑO 1998

PROGRAMA

TOTAL
Nº DE
EGRESADOS
SECTOR PRIMARIO
Nº DE
EGRESADOS
SECTOR SECUNDARIO
Nº DE
EGRESADOS
SECTOR TERCIARIO
Nº DE
EGRESADOS

TOTAL

64.824

3.220

11.911

49.693

Formación Profesional Acelerada (F.P.A)

22.443

3.028

5.925

13.490

Electricidad

2.454

-

2.366

88

Electrónica

1.421

-

1.421

-

Dual-Centros Colaboradores

977

24

222

731

Centros Colaboradores (F.P.A.)

1.765

-

691

1.074

Sistema de Aprendizaje Dual

238

-

201

37

Empresarial

10.545

18

-

10.527

Computación

22.003

-

-

22. 003

Especiales

786

30

475

281

Metodología

875

-

-

875

Capacitación del Personal

198

-

-

198

Aprendizaje

492

120

-

372

Radio Comunicación

522

-

522

-

Refrigeración y Control

105

-

88

17

Fuente: AE98.

2.2.10. Bibliografía

3 El programa Formación Profesional Acelerada (F.P.A.) es desarrollado por el SNPP y los Centros Colaboradores.

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